ESPAÑA, país tahurino.

Por Pablo del BARCO

Foto Flickr. Andertoons
Foto Flickr. Andertoons

De tahúr, tahúres,  claro. Lo taurino tiene menos peligro, aunque sí algo que ver porque aquí nos ponen los cuernos a todo el pueblo llano que acude a la fiesta, recortada, de la vida. Tahúr: jugador fullero, tramposo, ventajista. En su origen armenio designaba a los reyes de la nación con carácter negativo, por sus difíciles relaciones con el pueblo. Aquí nuestros reyes, con minúscula y medallas: *Luis Bárcenas, tesorero y senador que fue por el PP, al que se descubren 22 millones de euros en Suiza, y 2,5 millones en EE.UU. Ahora en el partido todos vuelven la cabeza de lado al aparecer el que tanto amaron y por el que pusieron una mano en el fuego (Sr. Rajoy, tahúr de la palabra), o la Cospedal (tahúr de la verdad), que dijo que dimitiría si alguien del PP tuviera dinero en Suiza. Según su abogado ha regularizado 10 millones por la amnistía fiscal del ministro Montoro, tahúr de los impuestos, y quien sabe si promotor de esa amnistía para salvar al extesorero del PP. *Urdangarín, tahúr sideral, que sigue negando sus facturas falsas y triquiñuelas para tener los dineros, “deportivamente” obtenidos, en paraísos fiscales. ¡Como negarle al padre de los nietos del rey vivir en el paraíso¡ Y hablando del rey de reyes: ahí está *Corinna, que era y ya no es princesa aunque siguiera presumiendo del título, tahúr de la nobleza, propiciando correos para salvaguardar comisiones y estar a la altura de su amado rey de reyes, que vive, dicen, sus dos amores reales: la reina y la que se comporta como su amante, o sea reina del disimulo y el reojo, en este país arbitrado por la iglesia que predica la verdad y la moralidad de todos sus miembros. *Los directivos de la CAM -que hoy salvamos todos los españoles-, tahúres del despilfarro y la vida pancha. *Rato, tahúr de Bankia, que practicó un roto incosible, al que el tahúr Rajoy ha colocado en Telefónica como asesor, contando que por esta empresa han pasado tahúres distinguidos que no han conseguido acabar con ella. *La familia del Sr. Mas (que ya es menos), tahúr del nacionalismo inventándose una Catalunya que nunca existió.

*La familia del honorable Pujol, tahúr de los ultramarinos catalanes, toda ella implicada en cuentas en Suiza, que sus componentes niegan a pesar de las evidencias; Jordi Pujol hijo, tahúr del bofetón al ajeno y beneficio propio, le ha caído la maldición de su expareja, que en su tiempo le acusó de maltrato. *El alcalde de Santiago de Compostela, tahúr de las comisiones y licencias, y otra larga lista de españoles que viven como si no hubieran roto un plato ni reventado una cuenta y, sobre todo, sin devolver el dinero desaparecido, todos ellos tahúres del engaño y la trampa en la mesa del juego democrático. Pero de todos los tahúres hay dos que resaltan: Ignacio González, tahúr de película, presidente no electo de la comunidad de Madrid, que siempre negó haber comprado un “apartamento” de jeque árabe en Málaga por la minúscula cantidad de 770 mil euros, y que ahora dice que si compró, justo en el momento en que el fiscal comienza a investigar sobre la propiedad. Y la Cospedal, tahúr de sí misma, mintiendo como una descosida para justificar la retirada de los centros médicos nocturnos en su comunidad. ¿Querrá privatizarlos para cederlos a Capio, la empresa de servicios médicos que dicen que es, total o parcialmente, de su marido y de Rato?