España

Por Jota SIROCO

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Foto: Publikaccion

Escribo España, el nombre de mi país, con la voz roja, vasca y pobre de Gabriel Celaya; con la voz quebrada, rasurada y asmática de Pepe Hierro; con la voz sureña, de concordia y eterna de Rafael Alberti; con la voz catalana, luchadora e incansable de Vázquez Montalbán; con la voz zumbona, gallega y lúcida de Valle Inclán; con la voz libre, montuna y murciana de Miguel Hernández; con la voz oceánica, vividora y universal de Pablo Neruda; con la voz parisina y de aguacero de César Vallejo; escribo España, el nombre de mi país, con la mano zurda, con la mano impura de los musulmanes, con la mano prohibida por la cruz.

Escribo y escribiré España, el nombre de mi país, con cariño y con orgullo.

Debo advertir a los marmolillos del pasquín que no escribo España, el nombre de mi país  con la voz aflautada y sanguinaria de Franco, con el acento acantinflado de Aznar, la con voz atropellada de Fraga, con el seseo aseñoritao y verbenero de José Antonio.
En estos momentos en los que el magma de la idiocia inunda el pensamiento, a mi me gustaría recorrer con León Felipe las trochas universales del Quijote y refugiarme con Don Camilo y Don Ramón en los recovecos salobres de la Ría de Arosa, sin encontrar más frontera a mi paso que la música de los acentos y la riqueza de las lenguas de España.
Yo ya no tengo edad, ni ganas, de adorar a tantos tontos capitostes de aldea, a tantos tontos tiranuelos de pandilla, porque hace tiempo que dejé de creer en sus palabras, en sus buenas intenciones, porque precisamente en esa falta de fe se encuentra el origen de mi libertad y porque ya no tengo deseo alguno de ser ministro, ni siquiera Director General de Asuntos Inviables.
Pues eso, amigos,¡ que viva la república independiente independiente de Triana !.