¿Qué se puede esperar de quienes son infieles a sí mismos?

Por Pablo del BARCO

Foto: Landeshauptstadt Stuttgart
Foto: Landeshauptstadt Stuttgart

San Ignacio Wert, wertiginoso cangrejo en su marcha mesiánica hacia el pasado, ha querido clavar el estoque a la educación libre: no más compromiso con la ciudadanía, más y más acuerdos con los colegios concertados, con la separación de sexos, con la religión (apostólica y romana). Tendrá que proponer que las niñas vayan con falda larga y, a ser posible, babero, velo integrista, ropones amplios y cinturones de castidad. A su lado, para darle visos de documento científico, deberían poner como consejero al cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Toledo, desde el jueves pasado académico de honor de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Andalucía Oriental, con sede en Granada, en nombre de su majestad el rey. Tiene enormes méritos científicos, en palabras de quien contestó a su discurso, el catedrático de Microbiología y académico, Gonzalo Piedrola, que destacó sus méritos eclesiásticos, sus gestiones para conseguir la devolución de los Libros Plúmbeos a la Abadía del Sacromonte, sus obras asistenciales, su afición por la festividad de San Lucas (¿habrá baile agarrao?), patrón de Medicina, su “defensa de la vida” y de la  “protección de la vida embrionaria”. Esto es ciencia, investigación, y ahí tiene que estar la ciencia según estos incansables, incultos y chapuceros del gobierno, ahí estará después de las sucesivas planchas conservacionistas del wertiginoso cangrejo blanco, ahuyentador de nuestros científicos jóvenes y del entusiasmo de la mayoría de educadores españoles.

La educación va en picado, como la mayoría de las cosas; con estas normas se pretende el acceso de los jóvenes al profesorado, también para parar el paro. ¡Qué divertida esta promoción! Primero se echa del trabajo educativo a muchísimos profesionales; luego, conseguido el campo raso, se desea que los jóvenes accedan a ese campo minado. Y el wertiginoso ministro ayuda: las lenguas originales para atrás; el que quiera educación del castellano en los lugares que no es oficial que pague profesores particulares, o que los paguen las autonomías. Esta es la manera, sí señor, de crear igualdades sociales, de no crear agravios comparativos; claro que todo está dicho con esa sonrisita coneja del ministro wertiginoso tan “sincera”, bien opuesta a la del señor ministro del interior, según todos los comentarios afín al opus dei, al que se le ha visto en un acto religiosos de una “iglesia” no autorizada por Roma. ¿Qué se puede esperar de quienes son infieles a sí mismos?

La alcaldesa de Madrid sí es fiel (a la falta de compromiso social); sigue firme en su puesto salvaguardando la “seguridad” de los madrileños. En el caso Madrid Arena los unos se echan culpas a los otros y aquí no ha pasado nada. La Omisión (no Comisión) de investigación, una burla. Lo de las cinco muchachas muertas es una pura invención, créanlo.

Yo me levanto por la mañana, veo el panorama nacional y pienso no escribir más esta página; creo que no hay lejía para limpiar tanta morralla. Pero eso sería hacer lo que ellos quieren: no tener bocas disidentes; que todos seamos RNE o TVE. Pues no, yo sigo, con menor poder adquisitivo, con la pena por el número de parados en aumento, por las sonrisitas de los ministros en sus comparecencias públicas, por la sanidad, por la escuela pública, por los jóvenes disidentes emigrantes, por la actuación brutal de la policía azuzada por el ministro del ramo, tan buenacito él cuando asiste a misa, por tantas y tantas cosas que nos duelen y en las que este gobierno nos engaña cada día…

Les dejo con una “reflexión” del portavoz del gobierno, Sr. Alonso, hoy mismo: “Las personas discapacitadas siempre tienen alguna capacidad jurídica”. ¡Qué generosidad!; ¡cuánto se aprende con estos chicos tan aseados!

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Publicado originalmente en El blog de Pablo del Barco (El carro de la lejía)