Luxemburgo y Wert

Diario de un flamenco/2

Por Joannis Van der MEER

Foto: UggBoy♥UggGirl
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4 de diciembre. Me acerco al palomar de La Breña, cerca de Barbate. Los días de lluvia han dejado el paraje pintado con un verde especial. Huele a pino y a frutas. La humedad del ambiente no me conviene pero al mismo tiempo me agrada y me insufla nuevas energías. En la hacienda instalada en medio del bosque residen algunos turistas ingleses que toman un vino de jerez en el bar. Yo, abstemio por una vez, me pido un té a la menta, recordando aquellos otros  memorables tomados en la zona de Midi, Bruselas.

Leo con retraso en La Tribune de Paris el asunto relacionado con los nuevos consejeros del Banco Central Europeo en un artículo firmado por Romaric Godin. España ha perdido su representante y entra como nuevo consejero un luxemburgués. Alemania ha ganado su batalla incluyendo a un socio y vecino fiel, y un país que representa la mínima expresión de sociedad europea (pero con un enorme peso institucional) se ve recompensado con un puesto de primera importancia. España, quinta potencia poblacional y económica de la Unión, ha sido  expulsada del ámbito de decisiones transcendentales de la política financiera europea.

De este asunto me llama sobre todo la atención que los jefes de estado europeos, los que de verdad están dirigiendo la actual deriva europea, han hecho caso omiso de la decisión del parlamento europeo. Éste había votado que el sucesor en el Consejo del BCE fuera una mujer, por empezar a desarrollar las políticas de cuotas en las instituciones. Ni por esas. En  democracia, el voto del Parlamento es ineludible. Es una regla de oro más esencial que la regla de oro presupuestaria. Pero al parecer no es la que está inscrita en los tratados europeos. El Consejo de la UE se ha pasado la decisión del Parlamento por sus fondos. Y Rajoy sigue impávido.

Más inri: Luxemburgo, un país relacionado con paraísos fiscales y zonas de bajo control fiscal es premiado con una presencia en el Consejo bancario. ¡Triste Europa si todo va a ir así!

Otra noticia me produce estragos. El ministro español de Educación está dispuesto a calentar más el horno catalán con su propuesta de obligar a la Generalitat catalana a garantizar a los padres que lo deseen la enseñanza en castellano para sus hijos. Este Wert  no tiene límites. Me pregunto ahora qué verían en él aquellos periodistas de medios “progresistas” que hace años lo llevaban como tertuliano y experto sociólogo a sus debates. Creo que la enseñanza de las lenguas debería ser uno de los ejes decisivos en nuestros sistemas europeos. Siempre lamentaré que en mi país, Flandes, ya casi ni se imparta el francés como lengua segunda (ha sido desplazada por el inglés) en su sistema educativo ni que en Valonia, mi segundo y querido país, no se preste más interés para enseñar el neerlandés, la lengua mayoritaria en el estado belga. Nunca la enseñanza de las lenguas debe ser el instrumento para una política agresiva contra los oponentes. Lo que debería ser la mayor aspiración para nuestros alumnos la están convirtiendo en una querella intolerante. Defender hoy la enseñanza del castellano como si estuviese discriminado en Cataluña es echar piedras sobre el propio tejado de esta lengua. El castellano se defiende bien solo en el país catalán. No hacen falta cascos azules como Wert. Ya hablaré más adelante del nuevo pacto entre Wert y la Iglesia de Rouco Varela. Una auténtica involución cultural la que está gestionando este sociólogo tertuliano convertido en ministro…

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