Tiempos difíciles, tiempos de unión

Por Carlos GONZÁLEZ DE LA VEGA y Gabriel CENTENO SANTOS

Foto: Julio Albarrán

El tiempo está en función de los objetivos; pero ellos sólo serán alcanzables con la Unión

Cierto es que desde que el PP accedió al Gobierno de la Nación, allá por noviembre de 2011, tras las elecciones generales, el conjunto de la clase trabajadora, y de la ciudadanía en general, están sufriendo ataques sin parangón a sus condiciones laborales, sociales y económicas en forma de continuos recortes que están destrozando sistemáticamente las conquistas logradas a lo largo del siglo XX, en especial, en las tres últimas décadas. Junto a ello, y simultáneamente, se está produciendo una vuelta atrás en las libertades civiles y políticas  que nos llevan a menos participación hurtándonos derechos y libertades, que suponen un ataque soterrado y permanente al ejercicio y disfrute de aquellas (reformas educativas, sanitarias, en el conjunto de las prestaciones sociales, en la reforma del Código Penal, de los derechos de manifestación y de huelga -que pretenden regularlos/”recortarlos”-, acabando con la justicia gratuita -igual para todos en acceso-…).

Y no lo es menos que todo ello está suponiendo a la vez un recorte brutal en el poder adquisitivo de los salarios de la inmensa mayoría social en forma, bien de recortes del gasto público -bajada salarial y despidos de empleados públicos-, o bien en forma de quiebra de las condiciones laborales y salariales conquistadas tras la promulgación de la última Reforma Laboral; reforma que rompe con la protección jurídica de la parte más débil de la relación laboral, el/la trabajador/a, y deja todo el poder en manos del empresariado. Todo ello conforma, en el presente, un “estado de cosas” que puede definir al Estado como antisocial, regresivo e inestable democráticamente, y que puede producir en el futuro aún males mayores: se empieza recortando, se sigue excluyendo, para acabar aniquilando.

Si en sus orígenes fue una verdad incuestionable que los bancos/las grandes fortunas y las finanzas están en el eje, en el origen de la crisis, como los máximos culpables, también lo es que como quiera que gobiernan a los medios de comunicación y a la parte más importante de la clase política (aquella que decide y que se alterna en el poder), cada día se habla menos de su culpabilidad, se traslada a otros ésta y se  aceptan sus “recetas”, quedando intactas sus estructuras de poder, legitimación y liderazgo: se desregula el marco laboral, se promulgan leyes o decretos de amnistía fiscal, se desvía dinero público a la banca privada, se fomenta la privatización de la atención sanitaria, se precariza la educación pública,etc. Todo ellocomo única política económica y social posible para que, supuestamentefluya el crédito a las empresas y a las familias, se active la economía y se cree empleo.  Es como “El cuento de la lechera”, contado por el lobo feroz, con los hábitos de la cigarra, sirviendo a los nuevos mercaderes de Venecia. Como esto no ocurre en esta coyuntura, aún se les tiene rechazo ciudadano; pero en cuanto crezcamos y comience a invertirse paulatinamente la tendencia, nos iremos olvidando e incrementarán su poder de influir en los asuntos públicos por encima de la voluntad popular, con lo que se repetirá el ciclo indefinidamente. Y de seguir esto así, la democracia será un estorbo, en cada parte del ciclo positivo será más formal que real, y en la negativa se producirán más acciones antisociales, y pasará a formar parte de los anales de la Historia, si no lo impedimos.

Hecha esta introducción, en forma de breve análisis de la situación de coyuntura, pasamos a reflexionar y elaborar algunas propuestas abiertas sobre la estrategia movilizadora de los sindicatos de clase, las CC.OO. y la UGT en España y en Andalucía.

  1. Estamos constatando que la lucha  contra las políticas regresivas de los gobiernos se presenta como una lucha larga, va a ser dura y por tanto debe llevarnos a una estrategia sostenible en el tiempo.
  1. Asimismo, que como quiera que tenemos dos estructuras en los sindicatos de clase (CC.OO., UGT, otros) -sectorial y territorial (en la atención a los/las trabajadores/as en las empresas, y en la defensa de los trabajadores en cuanto ciudadanos en la búsqueda de un modelo progresista de sociedad), con salarios directos, retribución, y salarios diferidos, en forma de prestaciones sociales a las que tienen derecho, cuyas expresiones organizativas las representan las Federaciones y las Uniones en sus ámbitos respectivos, vemos en los últimos tiempos un encadenamiento de movilizaciones de diversa índole que dispersan nuestros esfuerzos y explicitan más bien nuestra debilidad que nuestra fortaleza como Organizaciones representativas.
  1. También parece obvio que la sensible pérdida del poder adquisitivo de los salarios, vía impuestos indirectos (subida del IVA, combustibles, IRPF…), junto a la invariable bajada salarial (por recorte unilateral de los salarios en las Administraciones Públicas; o por no renovación de los Convenios Colectivos en las empresas privadas), está provocando que muchas familias trabajadoras estén al límite de la subsistencia digna y se plantean que la frecuencia de las huelgas, de carácter sectorial y/o generales, que se están yuxtaponiendo en espacios cortos de tiempo, no son la mejor fórmula para responder a un gobierno que ha producido un fraude electoral flagrante.
  1. Otra de las cuestiones a tener presente en esta confrontación es la fortaleza del “enemigo” y la necesidad de responderle con rigor y contundencia. Sabemos que llevan años satanizándonos, lo que evidencia un plan bien establecido, -a los sindicatos de clase- en todos los medios de comunicación que los controlan, porque representamos actualmente la única barrera/“la última frontera” al capital, a los poderes financieros; la última frontera entre la civilización (vida digna de la ciudadanía) y la barbarie (asiatización de las relaciones laborales y del 99% de la población).
  1. Para poder afrontar este reto necesitamos ser consecuentes, humildes y sumar voluntades proponiendo “liderazgos compartidos” en los actos que convoquemos (asambleas, concentraciones, encierros, manifestaciones…), porque lo importante es el fin, que seamos multitud y consigamos cambiar estas políticas que nos llevan al desastre.
  1. Por último, todas las acciones organizadas y realizadas a la fecha nos indican que las manifestaciones son la expresión más secundada por los trabajadores/as y el conjunto de la ciudadanía, como la genuina expresión de protesta y hartazgo ante las medidas aviesas del Gobierno del PP.

 De estas reflexiones extraemos las siguientes propuestas abiertas de trabajo, tras el éxito conseguido con la Huelga General el pasado 14N, para la futura estrategia de movilizaciones:

 1ª. La creación a nivel de Estado de un Comité de Estrategia formado en principio por CC.OO. y UGT, que se encargaría de sistematizar las movilizaciones globales y sectoriales, de forma que se racionalizaran, se priorizaran y se llevaran a efecto sin “quemar” la gran potencialidad movilizadora que tenemos para poder torcer el sentido de las políticas erráticas que se están desarrollando a favor de los ricos y contra la inmensa mayoría. No debemos consentir que en un sector coincidan y tenga que participar en huelgas a nivel confederal, estatal, autonómico, provincial…, si ello ocasiona el que le destrocemos su potencial movilizador y de lucha.

 2ª. Propuestas, en el próximo corto plazo, de manifestaciones provinciales (mucho más barata y con menos operativo que las andaluzas y/o las a nivel estatal) con una frecuencia mensual o bimestral del conjunto de los sectores. Al final de cada una de ellas sería conveniente que se leyera un Manifiesto acordado por personas conocidas socialmente y significativas del mundo de la cultura; manifiesto breve en la forma y enérgico en el fondo.

 3. Acciones que tengan repercusión social positiva junto a un fuerte impacto en los medios de comunicación social (teatralizaciones o parodias sobre lo que ocurre, encierros, simulaciones, conciertos… en plazas y lugares públicos emblemáticos). Estudiar, proponer y llevar a cabo acciones alternativas económicas y culturales, de carácter imaginativo, social, productivo y distributivo.

 4. Potenciación, por las dos Confederaciones, de las Cumbres Sociales de Progreso (en cada ámbito se llaman de manera diferente) para sumar voluntades ciudadanas y canalizar los descontentos y las demandas, dándoles mayor participación en las acciones a desarrollar y resaltando su presencia en los Actos.

 5. Fomento y mantenimiento de cuántas Plataformas sectoriales sean posibles, adecuando sus movilizaciones al ritmo de las Cumbres, evitando el excesivo protagonismo de los dos sindicatos; y preparando previamente las propuestas de acciones que se puedan compatibilizar con las globales y que no representen degastes innecesarios. A su vez, en estos ámbitos deberemos desenmascarar a algunos sindicatos “amarillos” y con estrategias al servicio del PP.

 6.- Puesta en marcha de una estrategia de movilización, concretada en una plataforma en el espacio público virtual (redes sociales), no solo como vomitorio de opiniones, sino generadora de compromisos y complicidades. A nuestro entender, esto es fundamental para implicar de forma mucho más mayoritaria a los jóvenes entre 16 y 30 años (generación digital). Este espacio público digital y sus usuarios  manejan códigos específicos, por lo que su implementación requiere de alta profesionalización en su diseño y desarrollo. En este espacio, también es posible poner en marcha acciones de bloqueo del funcionamiento administrativo y político, que suelen tener gran repercusión mediática.

 7.- Finalmente, teniendo en cuenta que la lucha contra las políticas neoliberales se va a prolongar en el tiempo, es necesario que la estructura física de la estrategia se diseñe de forma reticular, (barrio, pueblo, ciudad,…) generando multitud de focos de foros de opinión y movilización. Esta estrategia de “célula de resistencia “exige disponer de un número de cuadros importante que lideren cada uno de los puntos  bien formados. Es posible que esta propuesta pueda generar “tensiones” en la actual estructura, y que quizás no haya recursos humanos suficientes,  pero entendemos que hay que salir más de las “moquetas”/”despachos”. Como ventaja tiene que el conocimiento mutuo, el compartir los problemas y las acciones para combatirlas, crea conciencia de clase, conciencia de la que tan necesitados estamos.

 Porque Nos sobran las razones; porque es tiempo de UNIÓN