Ed Milliband y la política de ‘Una nación’

Por Luke MARTELL

Ed Milliband

Una mirada al Reino Unido no viene mal cuando hablamos del futuro de Europa. Tras la conferencia de otoño del partido Laborista publicamos este análisis de Luke Martell, profesor de Sociología política en Sussex University, sobre la nueva orientación del PL.

Se le ha solido acusar a Ed Milliband,  lider del Partido Laborista británico, de ser flojo y torpe en los discursos pero fácil y más conversacional en las interacciones. Si nos guiamos por las populares entrevistas en televisión la mitad de la población del Reino Unido ni siquiera sabe quién es.

Por eso esta semana cambió su enfoque en el discurso del líder en la conferencia anual del partido. Lo memorizó, abandonó las notas y el teleprompter, y se entregó con fluidez durante una hora, con la participación de la audiencia. Se le ha acusado de estar ausente durante las últimas semanas. No es de extrañar. Ha debido de tener un centenar de ensayos frente al espejo.

Estilísticamente funcionó. Los expertos consideran que expuso “un discurso humano”. Lo hizo bien viniendo de un chico normal de una escuela integrada de Londres, opuesto a esos chicos pijos del gobierno que quieren atacar a los pensionistas para financiar los recortes de impuestos en su propio beneficio. Hizo reír a la gente y habló con pasión.

Pero eso depende de cuántos espectadores lo vieron.  La frase clave que pudieron escuchar fue ‘una nación’, expresión que utilizó 46 veces. Los cortes que pudieron captar podrían haberse dirigido a una evangelización de Gran Bretaña más que a su deseo de hacer frente a la desigualdad.

Miliband mencionó los términos ‘depredadores’ y ‘productores’ de su discurso de 2011 pero evitó el de ‘predistribución’, su palabra de moda hace unas semanas, a pesar de las propuestas sobre precios, carteles y educación vocacional dirigidas a eso.

El asunto de “la política de una nación” le permite “robarle la ropa” a los conservadores y nos muestra que el “laborismo azul” no está muerto[i]. Milliband enfatizó el patriotismo de partido, todavía vestido con el lenguaje de la división social, entre pijos y plebe, público y privado, norte y sur.

Pero “una” y “nación” no son las palabras adecuadas para lo que hay que hacer. Alguien dirá que esto es sólo retórica para ganar apoyos y no deberíamos desdeñar esto. Pero Gran Bretaña no es “una” y, lo que es más importante, tampoco lo será en ese proceso de lucha contra la desigualdad. Advertir de las divisiones supondrá conflictos, que se tendrán que prever, de lo contrario la misión no tendrá éxito y no se garantizará una mayor igualdad.

El término “nación” es también peligroso. Anima a ponernos a nosotros mismos delante de otros internacionalmente más necesitados, el intercambio y cooperación resaltado por Milliband. El problema no es que tengamos el mismo pasaporte. Es que estamos divididos en sectores,  clases y por otras desigualdades sociales.

No se puede criticar al secretario internacional del partido Conservador por estar en contra del desarrollo internacional y luego toparte con la retórica de nación, concepto contradictorio con las obligaciones globales, ni siquiera mencionadas en el discurso de Milliband. Y la idea de nación es inapropiada para educar a los ciudadanos a hacer frente a la crisis global del cambio climático.

Una prueba del internacionalismo que salvó a la familia Milliband de los nazis es la política de inmigración. Pero Ed Milliband contradice su apelación a sus raíces de inmigrante incluyendo la anti-inmigración entre los motivos falaces de que es mala para el núcleo de la clase obrera, y para sus salarios, algo que la dura evidencia económica muestra que están afectados, al menos, de forma muy desigual.

Milliband habló con un grupo multicultural tras él, y ante las encuestas de opinión que muestran que la mayoría no está contra la inmigración de trabajadores cualificados, estudiantes, inmigrantes temporales y familiares cercanos. Pero habla de endurecer estas formas de migración o no cuestiona la política de los conservadores cuando éstos tratan de clausurarlas.

Una manera de hacer frente a la explotación de los trabajadores británicos e inmigrantes es un salario digno, algo que Milliband alienta pero que nos dice no está al alcance del país. Otro camino es el de reforzar a los sindicatos de cara a la negociación salarial pero nos muestra su irritación cuando éstos lo plantean. Bajo el Nuevo Laborismo[ii] la desigualdad se incrementó a pesar de las políticas de redistribución a causa del crecimiento de la desigualdad salarial en la economía neo-liberal que esa misma política favoreció. La predistribución de Milliband tiene que ver con esto.

La predistribución y el capitalismo responsable tienen un potencial para la izquierda. El rico debería compartir más la carga de la austeridad y la sociedad se haría más justa antes de que tuviéramos necesidad de redistribuir.

Pero la política tiene que estar a la altura de esto. Medidas más fuertes como la aplicación del salario mínimo, en lugar de su elevación, no van a conseguir ese resultado. Ni tampoco un trabajador fácilmente ignorado en los comités salariales. Los informes a largo plazo de las compañías apenas producirán avances dentro de las relaciones de poder o en la cultura corporativa. Estas son las propuestas de los expertos en relación con política de la carrera profesional. Cualquiera que haya trabajado en la economía real de las relaciones trabajador-dirección sabe que no son de ningún modo suficientes. Y ello nos va a llevar más allá de la transferencia de sus funciones de venta para hacer frente a los bancos.

Desde hace ya un tiempo Milliband viene proponiendo propuestas políticas débiles detrás de mejores conceptos y esperamos más propuestas con capacidad de ponerse en práctica.  Está mal criticar a aquellos que dicen que faltan propuestas políticas. No es bueno apelar a una retórica electoral atractiva si después de un año de repetirla, y algunas propuestas son fácilmente marginadas, no tiene uno nada más que plantear. Que el capitalismo británico sea responsable o predistribucional, y si la gente va a aceptar esto, depende de la política, no de las ideas.

Milliband abordó las desigualdades económicas. Pero detrás de esas están las relaciones de clase y de poder. No aparece claramente en el enfoque laborista algo que nos sugiera que lo que ahora nos impide ser ‘uno’ sea abordado. Comprometerse con lo que nos divide requiere decir que esas  divisiones complicarán los intentos por la igualdad.

Necesitamos propuestas políticas del Partido Laborista. Estas tienen que ir de las desigualdades que Milliband ha expuesto a propuestas suficientemente serias como para hacer frente a la clase y al poder que se le opondrá, y a la cuestión internacional relacionada con los problemas del desarrollo y el medio ambiente. Si puede encontrarlas la retórica de ‘una nación’  se nos parecerá a algo hecho para ganarse a la gente en 2012, antes de las confrontaciones y la responsabilidad global del gobierno, el que necesitamos para superar la desigualdad e ir más allá de la insularidad.

 Publicado en inglés en Social European  Journal (le agradecemos la cesión de derechos)

Traducción de J. Aristu, revisada por Carol Walter (¡Gracias, Carol!)

Relacionado con este artículo: Richard SeymourMiliband’s ‘one nation’, Cameron’s ‘all in this together’ – spot the difference (The Guardian, 5 octubre)


[i] Se habla del “laborismo azul” para referirse a la corriente de pensamiento dentro de esa formación política que va en la idea de volver al nucleo del estado del bienestar, aquel que surgió a partir de 1945 encabezado precisamente por el Partido laborista, lo cual supondría recuperar a los sectores trabajadores a través de políticas neocorporativas o mejor dicho, obreristas.

[ii] Por Nuevo laborismo (New Labour) se entiende el giro, generalmente aceptado como un giro hacia la derecha, impulsado por Tony Blair en el partido durante la mitad de los años noventa del siglo pasado.