¿Crecimiento?

Por Javier VELASCO

Todos los argumentos en que se basan las medidas llamadas de austeridad tratan de legitimarse en base al crecimiento económico que se producirá una vez que la economía pública y privada esté saneada. Esto significa que la crisis es diagnosticada como una contingencia originada por la irresponsabilidad conjunta de los compradores de vivienda y de los prestadores de dinero. Así, los consumidores, que querían afanosamente tener un piso, se encontraron con unos bancos que no dudaron en prestarles dinero, obviando toda prudencia financiera. De esos polvos, estos lodos. La autoridad del sistema queda salvada y los culpables señalados: la población consumidora que compró lo que no tenía que comprar y los bancos que prestaron lo que no tenían que prestar. Ellos nos habrían llevado a la ruina y, por eso, tienen que pagar. Eso sí, más la población que los banqueros. Todos sabemos por qué. Pero la cosa es más complicada, y sobre ella hablaré en este y en sucesivos comentarios del blog. Una es la causa principal, varias las secundarias. La crisis financiera aparecería más bien como una consecuencia que como una causa. Un epifenómeno del origen: el fin de una época. Algunos rasgos de lo que serán comentarios futuros de este blog:

1. Después del saneamiento no habrá crecimiento como el que vimos en el pasado. Ha muerto la civilización llamada sociedad de consumo y la alternativa no es más sociedad de consumo. Esto traerá graves consecuencias.

2. No es verdadera la ecuación: más productividad, más competitividad, más crecimiento, más empleo.

3. No es verdad que más I+D y más innovación lleva a más competitividad y empleo. La orientación tecnológica tiene ideología.

4. Keynes y el efecto multiplicador están muertos y no es factible una recuperación con la intervención de los estados o de la Comisión Europea alentando el crecimiento con grandes inversiones públicas basadas en una orientación competitiva. Las inversiones tienen que estar dentro de un plan a medio y largo plazo, que ponga en cuestión todos los rasgos de la economía de mercado.
5. Existe una consecuencia- causa que limita cualquier medida y que es intrínseca a la actual fase del sistema de economía de mercado, mejor llamado capitalista: la producción generalizada de desigualdad salarial y, sobre todo, patrimonial. Esto está provocando un ascenso de la conciencia de clase y por tanto un inicio, todavía tenue, de lucha de clases.

6. No hay solución dentro del capitalismo. La época de oro ya pasó y es necesario un cambio pausado y suave del sistema, de la civilización capitalista, que ha tenido su fase más radiante en la sociedad de consumo de masas.

7. La solución se encuentra en un nuevo paradigma, en el comienzo de un nuevo proceso de civilización democrática, en un nuevo concepto del consumo, de las instituciones y del uso de la tecnología. Ya existen borradores y esquemas de una nueva ciudadanía, cuyo mayor enemigo es esa ciudadanía. De ahí la necesidad de la batalla ideológica y cultural. Gramsci dixit. Claro, para eso la clase dirigente de la izquierda tiene que transportar algo diferente a la nostalgia socialdemócrata o a la ira estéril.

Seguiremos hablando.